LA MUJER COMO JEFE DE FAMILIA

PARTICIPACIÓN DE LA SEÑORA MINISTRA OLGA SANCHEZ CORDERO EN EL PANEL "LA MUJER COMO JEFE DE FAMILIA" EN EL MARCO DE LOS TRABAJOS DEL "PRIMER CONGRESO NACIONAL PARA EL FORTALECIMIENTO DE LA FAMILIA" CELEBRADO EL 2 DE DICIEMBRE DE 1999, EN CD. VICTORIA TAMAULIPAS.

CUANDO LA MUJER SE HACE CARGO. ALGUNOS DATOS Y PROPUESTAS PARA EL ANALISIS Y MEJORAMIENTO DE LAS CONDICIONES DE VIDA DE LAS MUJERES JEFES DE FAMILIA EN MÉXICO.

 

"No es bueno que el hombre esté solo".

Así nos dice el segundo relato de la creación del mundo en el libro del génesis,1 para luego narrar que, después de llevarle ante sí a todos los animales, aves y peces creados para que los nombrará, Dios no encuentra una "ayuda semejante a él".

¿Por qué cito lo anterior? Porque la estrecha vinculación que debe existir entre hombres y mujeres nos viene de nuestra condición gregaria, de nuestra búsqueda de complementariedad. Esa búsqueda del "otro", presente en el hombre desde el inicio de su evolución, es lo que ha llevado a la especie humana a formar hogares y familias. Hogar y familia constituyen, pues, las formas de agrupación más antiguas y universales que conoce la humanidad.

Estas formas de agrupación encuentran su fundamento, principalmente, en las relaciones de parentesco que existen entre sus miembros. Por tanto, el parentesco se vuelve una de las variables fundamentales para conocer como están configurados los hogares, cual es el papel que juegan entre sí cada uno de sus miembros y de qué manera se organizan.

Tradicionalmente, en la mujer han recaído las tareas asociadas con las labores domésticas, la crianza y educación de los hijos, así como el cuidado de los enfermos, ancianos y personas discapacitadas.

En la actualidad, un gran número de mujeres ha ampliado su presencia en otras instancias de responsabilidad, incluida la función de proveedora de ingresos, incrementando con ello el número de hogares con mujeres como jefe de familia. Según la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de 1994,2 en México hay 19.4 millones de hogares. De ese universo, casi tres millones son comandados por una mujer.

Desafortunadamente, el incremento de esos hogares no ha redundado en una distribución más equitativa de las tareas y responsabilidades domésticas y laborales entre ambos sexos; ni ha repercutido favorablemente en el nivel de vida de esos hogares, en la mayoría de los casos.

En México, las fuentes de información estadística3 parten de reconocer "un jefe por hogar", quien por ello se convierte en el punto de referencia para definir el parentesco del resto de los miembros de la familia.

Diversos estudios señalan la importancia de abordar el análisis de los hogares partiendo de las características sociodemográficas del jefe, pues es innegable que, en gran medida, somos lo que nuestro hogar es y, más aún, somos lo que el Jefe de nuestra familia es.

Por ello, en el caso de hogares con jefatura femenina, resulta de particular importancia destacar las características del jefe (socieconómicas, demográficas y de género) para conocer en que condiciones viven esos hogares y en qué medida se debe a la inequidad en el desarrollo de la mujer en nuestra sociedad.

  • Algunos estudiosos del tema destacan entre las principales desventajas de los hogares con jefatura femenina las siguientes4:
  • El nivel de pobreza es más alto por esa forma peculiar de desventaja derivada del hecho de ser mujer y jefe de familia.
  • Este nivel de pobreza se debe a que:
  • Aunque generalmente tienen menos miembros, también tienen menos adultos que aporten un ingreso.
  • Trabajan menos o no trabajan y, por tanto, poseen menos bienes y tienen menos acceso a empleos bien remunerados y recursos productivos.
  • En estos hogares, generalmente, las mujeres tienen que hacerse cargo tanto del trabajo doméstico como de la manutención económica del hogar. En consecuencia, se encuentran más limitadas de tiempo y movilidad.
  • Su participación en el trabajo compromete el bienestar de sus hijos5.
  • Las mujeres que son cabeza de familia sufren mayor discriminación para lograr el acceso a un empleo.
  • La maternidad adolescente, la jefatura femenina y la transmisión de la pobreza de una generación a otra pueden estar relacionadas.

En México, la jefatura de la mujer solo es reconocida si falta el marido o un varón adulto en el hogar; pero existen mujeres identificadas como jefas de familia que no constituyen el único ni el principal sostén en el hogar, pues reciben cantidades importantes de dinero ya sea de padres, maridos o hermanos.

En consecuencia, es importante tener en cuenta que no todos los hogares con jefatura femenina se encuentran en desventaja económica y social; pero podrían identificarse tres tipos de hogares en los que es muy factible que la pobreza se transmita de una generación a otra:6

1. Hogares con hombres adultos en los que, por desempleo, invalidez, alcoholismo u otra razón, la principal proveedora económica es una mujer.

2. Hogares unipersonales, es decir, constituidos por una mujer sola.

3. Hogares en que hay mujeres y niños, pero no hombres adultos.

La pobreza de estos hogares da fe de la desigualdad que existe entre hogares comandados por mujeres y aquellos que son dirigidos por un hombre. Estos son sólo algunos datos7 :

El 15% de los hogares está dirigido por una mujer. De ellos, el 97.9% carece de cónyuge en el hogar. Cerca de la mitad de las jefas de familia son viudas (47.6%) y casi la cuarta parte son separadas y divorciadas (22.3%). Por otra parte, un 16.3% son solteras y el restante se compone de jefas casadas o unidas. Existen más jefas viudas en zonas rurales (59.5%), mientras que en zonas urbanas prevalecen las divorciadas y separadas (25.2%) y las solteras (23.3%).

El 59% de las jefas son asalariadas; sin embargo, el porcentaje de mujeres que trabajan por su cuenta es importante (41%). Mientras que entre los jefes solo el 28% trabaja por cuenta propia.

Los ingresos medios de los hogares con jefa son menores que los de hogares con jefe. Lo cual puede atribuirse al hecho de que, de las jefas ocupadas, poco más de la tercera parte trabaja menos de 35 horas a la semana, lo que seguramente se relaciona con lo que hemos señalado en el sentido de que la jefa de familia reparte su tiempo en una doble jornada entre el trabajo doméstico y el que realiza fuera de casa.

El bienestar de estas familias depende, en buena medida, de la disponibilidad de sistemas que puedan apoyarlas, de una adecuada Asistencia Social. Pero el círculo vicioso que se genera debido a la falta de tiempo de estas mujeres, consecuencia de repartirlo entre el trabajo remunerado y el doméstico, hacen que sea materialmente imposible que generen a su alrededor una red de relaciones sociales que les permitan tener los apoyos que requieren en sus hogares.

Por todo ello, en esta ocasión me concreto a ser portavoz de muchos organismos que se encargan de estudiar los problemas de las mujeres, ya sean gubernamentales o no8 , y haciendo mías algunas de sus propuestas, compartirlas públicamente con ustedes. Estas propuestas son:

  • Facilitar el acceso de las mujeres que comandan un hogar a los beneficios de las diversas políticas sociales, incluidos los servicios de apoyo para aliviar la carga doméstica.
  • Impulsar el establecimiento de estancias comunitarias para niños, mujeres y hombres de la tercera edad con jornadas de atención compatibles con los horarios laborales de las jefes de familia que los tienen a su cargo.
  • Generar mecanismos de fiscalización que eliminen y sancionen las desigualdades arbitrarias en los contratos y remuneraciones.
  • Garantizar a las jefas de familia que trabajan la posibilidad de completar, cuando menos, su educación media y acceder a programas de capacitación laboral en horarios compatibles con sus otras obligaciones
  • Poner en marcha medidas de fortalecimiento de la economía familiar, incluidos proyectos de carácter productivo, de empleo y generación de ingresos dirigidos a las familias encabezadas por mujeres que se encuentran en situación de pobreza.
  • Revisar las políticas de asignación de viviendas de interés social, eliminando toda forma de discriminación de las jefas de familia y mujeres trabajadoras motivadas por su estado civil.
  • Mejorar la política de asignación de créditos en las Instituciones que los otorgan, buscando nuevos mecanismos que permitan a familias que no tienen otra garantía que su palabra y su trabajo, acceder a créditos que les permitan desarrollar proyectos productivos.
  • Adoptar medidas dirigidas a la inclusión del tema de la vida en familia en los procesos de educación escolar y extraescolar, con el fin de fomentar decisiones libres, informadas y conscientes en relación con los derechos y obligaciones que adquieren las parejas al unirse en matrimonio, el número y espaciamiento de los hijos y el cuidado y atención de los menores, ancianos y discapacitados, entre otros.
  • Desarrollar acciones de educación y comunicación que generen el ejercicio de la paternidad responsable y refuercen el mejor desempeño de los padres en la formación de los hijos.
  • Apoyar investigaciones y generar información periódica sobre aspectos demográficos, económicos y socioculturales relativos a la mujer y la vida familiar, a fin de diseñar políticas públicas más eficientes.
  • Elaborar y difundir contenidos educativos que pongan de relieve los diferentes arreglos y formas de organización familiar, a fin de estimular actitudes de respeto y protección hacia estos hogares y sus miembros.
  • Difundir campañas de comunicación que favorezcan las responsabilidades familiares compartidas y reivindiquen la valoración del trabajo doméstico.
  • Impulsar programas de orientación familiar que faciliten la práctica de relaciones conyugales sanas y constructivas, que brinden información respecto a la vida en pareja y que propicien una sana gestión y prevención de los conflictos y tensiones familiares.

En síntesis, se debe promover una distribución más equitativa entre hombres y mujeres de los recursos del hogar y de las responsabilidades domésticas y extradomésticas, teniendo en cuenta las diferencias socioeconómicas y culturales de las familias, la diversidad de sus arreglos y formas de constitución, así como los cambios que experimentan a lo largo de su ciclo vital.

Todo lo anterior, presupone la revisión permanente de la legislación sobre la familia, de manera que se lleven a cabo las reformas legislativas y las medidas administrativas necesarias para garantizar el ejercicio pleno de los derechos de las mujeres en el ámbito doméstico y familiar.

En esta ocasión, en respeto del tiempo que nos ha sido asignado para participar, nos hemos concretado a enunciar propuestas muy generales que tienen que ser materializadas en la legislación nacional, al tiempo que debe recogerse también en ella la regulación internacional a que nos constriñen los tratados celebrados por México en los términos de la Constitución.

Es importante hacer notar que la adecuación de lo establecido en los Tratados Internacionales y la Legislación Nacional es bastante deficiente y que existen, cuando menos, seis documentos internacionales que no resultan aún vinculatorios para México.9

También debe señalarse que, en lo que al Poder Judicial se refiere, se debe impulsar la formación y el perfeccionamiento de quienes lo integramos, respecto de los derechos de las mujeres y las normas internacionales que las protegen.

A las puertas del próximo milenio, persisten las desigualdades y asimetrías en los derechos, oportunidades y capacidades de decisión entre mujeres y hombres.

En México, país en desarrollo empeñado en una construcción democrática que aún guarda enclaves de discriminación y conservadores, las mujeres vivimos situaciones paradójicas en el mapa de poderes y opciones que cruzan nuestras vidas, desde la familia hasta el Estado.

Cada una de nosotras, en el medio que se desenvuelve, tiene una particular responsabilidad en el tema. Asumámosla con la importancia que tiene. Que no seamos juzgadas por omitir nuestra participación, sino por la amplitud de ella.

Muchas Gracias

1Génesis 2:18. Sagrada Biblia. Versión de Eloino Nacar Fuster y Alberto Colunga Cueto O.P.

2Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática. ENIG-94. Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares. México, 1995.

3Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática. Los hogares con Jefatura Femenina. Aguascalientes, México, 1999.

4Buvinic, Mayra. La vulnerabilidad de los hogares con jefatura femenina: preguntas y opciones de política para América Latina y el Caribe. ONU. Santiago de Chile 1991. También se pueden confrontar: Acosta, Felix. Hogares con jefes mujeres y bienestar familiar en México. Foro: Mujer, trabajo, salud y pobreza en México, citado por INEGI, op. cit. También pueden consultarse las publicaciones que Naciones Unidas emite con cierta periodicidad acerca de la situación de la mujer en el mundo. El último consultado es Situación de la mujer en el mundo, 1995. Tendencias y Estadísticas. Naciones Unidas, Nueva York, 1995. Sobre la situación de la mujer en Centroamérica ver las publicaciones de la Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano. www.arias.or.cr Finalmente, una perspectiva Europea sobre el tema es La Protección Internacional de los Derechos de la Mujer tras la conferencia de Pekin 1995. Edición a cargo de Fernando M. Mariño Menéndez. Instituto de Estudios Internacionales y Europeos "Francisco De Vitoria", "Cátedra Concepción Arenal", Universidad Carlos III de Madrid. Boletín Oficial del estado, Madrid, 1996.

5Basta para corroborarlo la estrecha vinculación que existe entre el trabajo de menores y los hogares con jefatura femenina. Sobre este particular cf. Sobre la piel de los niños: su explotación y nuestras complicidades. Madrid: Acción Cultural Cristiana, 1998. 115 p.

6Manual para elaborar bases de datos estadísticos nacionales sobre la mujer y el desarrollo. Naciones Unidas, Nueva York, 1990

7INEGI. Los hogares…, p.p. 183 a 185.

8Se puede consultar en Internet un sinnúmero de páginas de muchos de ellos. Algunos ejemplos son CONAPO (www.gobernacion.gob.mx), vida humana (www.vidahumana.org) El Instituto Social y Político de la Mujer en Argentina (www.ispm.org.ar), la ya citada fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano en Costa Rica, El consejo Nacional de la Mujer en Argentina (www.cnm.gov.ar) UNIFEM (www.unifem.undp.org) etc.

9Senado de la República. Comisión de Equidad y Género. La mujer en la Legislación Mexicana. Segunda parte. Compilado por Patricia Olamendi. México, s/f.